29.4.04

Transeúnte

No es extraño que Leonardo Padrón consiguiera una fórmula entre poesía y ciudad porque él es un hombre de a pie. Si no anda en Metro va en carrito o en taxi, siempre es transeúnte con sus zapatos deportivos bien puestos por si hay que echar a correr. Su palabra está en la mirada de una calzada, pero no en la calzada en sí, sino en las piernas que se alzan, en las faldas que bailan al ritmo de un cruce de calles. Poesía para buscar el amor o para extraviarse. En Boulevard no hay belleza ni ríos prístinos, los bares son una excusa para la travesía o el recuento de un crimen y los ocasos son vistos desde la perspectiva de vivir en un piso alto –que no es lo mismo que presenciarlo desde PB–. Padrón es un poeta en una ciudad –o en un país– donde los poetas ya no cuentan y Boulevard no es un canto, sólo es poesía.

Boulevard, Leonardo Padrón
Colección La Diosa, 2002
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