20.9.06

No me vengan con presiones

Varios amigos andan presionando para que escriba y actualice este blog. No vayan a creer que son muchos. Nada que ver. Son dos, cuando mucho tres. Su solicitud es que escriba sobre literatura y que deje de lado la política.

Si algo me preocupaba, es que algunos pensaran que hablar tan solo de literatua en estos momentos fuera una forma de escapismo. De alguna manera lo es. Por eso, de vez en cuando echo cable a tierra.

La próxima actualización va a ser sobre las más recientes lecturas: Ampliación del campo de batalla, Lanzarote y Las partículas elemetales de Michel Houellebecq y Brooklyn Follies de Paul Auser, además de retomar algunas que prometí tiempo atrás, pero que quedaron en el tintero.

Todavía sigue rondando en mi mente el libro de Ricardo Pliglia, El último lector, y la novela de Santiago Gamboa, El síndrome de Ulises.

Sobre Gamboa, hace unos meses, un periodista venido a reseñista literario le hizo una crítica gratuita a este autor colombiano que da pena mencionarlo porque, definitivamente, su visión —la del periodista— tiene que ver con su experiencia literaria. Y al parecer es muy corta. No importa cuántos libros hayas leído, sino cuántos hayas vivido o bebido, decía alguien que no recuerdo en estos momentos.

Aunque uno no debe aceptar presiones de terceros, los tomaré en cuenta y la próxima entrega será en breve. Apenas ordene algunas ideas, si es que llego a tenerlas.
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