9.11.06

El tiempo de los cronopios

En estos días de lluvia, un amigo me confesó con vergüenza que no había leído Rayuela, de Julio Cortázar, y para animarlo le dije que no se preocupara, que si le servía de consuelo, yo también tenía esa cuenta pendiente con el Cronopio mayor y, seguidamente, le argumenté que él tenía una ventaja sobre mí y es que aún está en edad para leerlo.

Siempre me he considerado un cortazariano. Tan sólo bastó que leyera "Casa tomada" para devorar el libro Bestiario y, cada cierto tiempo, estoy releyendo y compartiendo textos de Un tal Lucas o las instrucciones de Historias de cronopios y famas, como si fuera la primera vez. Pero Rayuela aún está pendiente.

Sus posiciones políticas contra las dictaduras militares que ensombrecieron América Latina en la década de los setenta y su apoyo a la Revolución Cubana sin ningún ápice de dudas merecieron mi respeto como intelectual, porque él expresaba (verbalmente) que lo que estaba en juego no era la tiza para marcar la rayuela en la vereda, sino la dignidad humana que luchaba (y lucha) contra las formas de opresión que genera el capitalismo.

Las ironías llenas de ternura y la permanente construcción de mundos en sus textos lo hicieron compañero de celda del comandante Tomás Borge, cuando estuvo preso en la dictadura de Somoza.

«Mientras haya revolución, en la tierra habrá cronopios», había escrito Borge en Queremos tanto a Julio, un libro publicado en la Nicaragua sandinista, y era una manera de decirle: «Gracias». Por sus ficciones, su amistad y su compromiso con las revoluciones.

Julio Cortázar estuvo más de una vez en Venezuela, y en una de esas dictó una conferencia en el Aula Magna de la Universidad Central (UCV). Fue allí donde se dio cuenta, al ver el recinto pleno de jóvenes y con innumerables preguntas después de la charla, que él no había escrito para su generación, sino para las generaciones posteriores. Fue por eso que le dije al amigo que todavía estaba en edad para leer Rayuela. Aunque, pensándolo bien, creo que todos estamos a tiempo... si somos cronopios.

. Raúl Cazal
. Mal hábito
. Caracas, 8 Nov. ABN
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