28.5.07

Todo tiene su final


Todo tiene su final es un libro de cuentos. Su autor es Raúl Cazal, un joven escritor paraguayo que vive en Venezuela desde niño. Actualmente culmina sus estudios de Comunicación Social en la UCV. Su volumen de relatos ha sido publicado por la editorial alternativa La Espada Rota. Esta misma editorial le publicó en 1988 su primer libro de narraciones: El bolero se baila pegadito.

Los textos narrativos que conforman la primera obra mencionada son trece en total. Sus historias son recogidas de la cotidianidad urbana, especialmente se relatan las situaciones e irreverencias de los jóvenes que viven en los barrios y en las urbanizaciones de clase media de Caracas. El estilo de Cazal es muy semejante al de Francisco Massiani, pues suele narrar las peripecias y travesuras del adolescente con un lenguaje suelto, fluido, y sobre todo con un gran desenfado, tomando en cuenta en todo momento la oralidad citadina de la juventud de esta urbe.

A semejanza del autor de Piedra de mar, el novel narrador se propone hacer un literatura vitalista, dinámica, que refleje las inquietudes, veleidades y el espíritu disperso de cualquier púber que habita en una metrópoli; sus gustos por la música moderna, por la salsa, los ardides que emplea para conquistar el amor de una chica, sus timideces, inseguridades y desconsuelos.

Como lo hace Massiani, Cazal siempre interpela al lector o cuenta sus relatos a algún interlocutor ficticio, llámese Belkys, Derlis o Rogelio Suárez. En este sentido su obra posee unidad, porque estos personajes aparecen en casi todos los textos que la integran. Donde más se observa la similitud con el autor de Las primeras hojas de la noche es en los cuentos “Sonido bestial”, “Partidas” y “Aunque se vista de seda”, pues en los mismos es en donde más se aprecia el humor, el sarcasmo, el grotesco, los giros lingüísticos audaces, escatológicos, tan caros al conocido narrador caraqueño. Los tres relatos referidos son de los mejores del volumen.

Uno de los relatos más originales del libro es “Sombra nada más”: en él hay un interesante ludismo entre las sombras y los personajes. En “Paréntesis”* se narra la manera de hacer un relato, las dificultades que se le pueden presentar, los supuestos gustos de sus virtuales lectores.

Un cuento antológico es “Derlis tiene su final”. Con “La del estribo” se cierra el volumen de cuentos: sus personajes son los amigos y allegados del autor del libro.

En general, pensamos que los relatos que conforman la obra que comentamos son frescos, agudos, con un gran poder de captación y sobre todo de agradable lectura para los liceístas. Por eso no dudamos de que con el tiempo Todo tiene su final se convierta en uno de los libros más leídos por la juventud venezolana.

ORLANDO GONZÁLEZ MORENO
El Nacional, 4 de junio de 1993. Cuerpo A, p.5.

* La segunda edición (Comala.com, 2006), es corregida y reducida. Este texto, "Paréntesis", no aparece en esta edición.
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