10.2.10

El desarrollo de la energía

Afirmar que el cambio climático está generando estragos en el planeta, no es una exageración. La sequía prolongada e inesperada que vive Venezuela ha bajado el nivel del caudal de los ríos que alimentan los embalses. Algunos están prácticamente secos y otros, como la represa hidroeléctrica Guri, que es alimentada por el río Caroní, aunque todavía no está en nivel crítico si sigue bajando como hasta ahora lo alcanzará en tres meses.

Bajo estas condiciones el Gobierno nacional tomó medidas de racionar el suministro de agua potable y un plan de uso racional del servicio eléctrico. Algo inédito para una ciudad como Caracas que se ha acostumbrado al derroche, porque en ciertas áreas del país donde estos servicios no funcionaban correctamente (incluso en zonas cercanas a Caracas como los valles del Tuy, Barlovento o el propio estado Bolívar incluyendo Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar) con la emergencia actual se hizo evidente su deficiencia.


En el caso de la energía eléctrica, quedó al descubierto la fragilidad del sistema que se había instalado desde hace más de cuatro décadas porque en su construcción obviamente no se contaba con el Fenómeno del Niño que hoy nos cobra factura y evidencia la gravedad del cambio climático. Esto aunado a que los presupuestos se cayeron con el tiempo contribuye a que una obra como la represa de Guri esté sensiblemente afectada. Pero ¿eso es todo?


La generación de energía eléctrica pasó a ser un tema sensible en un país donde la palabra “energía” es de uso cotidiano gracias a una economía sustentada en la extracción y refinación del petróleo. Y se maneja la idea de que la represa del Guri es la que provee de energía eléctrica a todo el país.

El objetivo de la construcción de esta represa fue la de sostener el desarrollo de las empresas básicas en la región de Guayana, esencialmente, y el resto del país. Pero vale citar al olvidado Salvador de la Plaza en esta ocasión, cuando se comenzó la construcción del Guri y las empresas en el estado Bolívar:
“Actúan esas potencias conforme a la ley del superbeneficio, extraer a bajos costos los minerales de los países subdesarrollados y revendérselos luego a altos precios transformados en productos y artículos.

Venezuela no se ha escapado a esa extorsión. Sobre su Siderúrgica de Matanzas, construida por el Estado después de haber sido vencidos múltiples obstáculos, y que debía servir de base para su desarrollo industrial independiente, se cierne la grave amenaza de que sea convertida en simple proveedora de productos semielaborados para la industria norteamericana(...)”(1)
Y esa grave amenaza se convirtió en realidad y más de la mitad de la energía eléctrica que produce la represa del Guri la consumen las industrias básicas, que fueron del Estado, se privatizaron, actualmente se nacionalizaron pero ¿cambió su modo de producción? ¿Cumplieron o cumplen su objetivo de ser “el núcleo de la industrialización del país
?.

Cuando se construyó la represa, según explica un documental audiovisual de Edelca y de la Coporación Venezolana de Guayana (CVG) de 1985, se hizo con el “propósito” del “eficiente aprovechamiento del potencial hidroeléctrico del río Caroní, que se calcula en más de 26 millones de kilovatios, y sustituirá en gran parte la energía termoeléctrica derivada de los hidrocarburos que ahora se queman inútilmente para producir electridad, ahorrándole al país aproximadamente 168 millones de barriles de petróleo por año”(2)


Pero la razón principal de ese ahorro era que toda la industria petrolera estaba dirigida hacia el desarrollo de las grandes metrópolis que necesitaban petróleo a bajo costo por eso era preferible la energía hidroeléctrica, no porque ahorrara al país barriles de petróleo, sino porque le ahorraba a los países consumidores dinero.


La realidad nos muestra que las empresas básicas que están establecidas en la región de Guayana usan, actualmente, un total de 1.840 MW de la producida por Edelca, superior a la que utiliza el Distrito Capital, que asciende a 1.600 MW(3) y que toda la red eléctrica nacional es hidroeléctrica. En este plan de emergencia se le impusieron a estas empresas un tope de consumo diario, pero en este caso vale de nuevo citar a Salvador de la Plaza, cuando dice que las empresas básicas deben encargarse de toda la cadena de producción (desde la extracción hasta la manufacturación) para abastecer al mercado nacional y comercializar su excedente en el mercado internacional y señala que su meta fundamental es el de ser el núcleo fundamental del desarrollo de las industrias básicas metalúrgicas y de la industrialización del país.(4)


Las represas existentes son necesarias pero no suficientes, en el plan de Edelca está el de llegar a fin de año a la paridad 50-50 entre energía hidroeléctrica y energía térmica (por combustible líquido o gas). Y esto debería extenderse a todo el país. Ese “ahorro de 168 millones de barriles de petróleo al año” que se cita más arriba como la justificación para la construcción de la represa del Guri y con ello el uso prioritario de la energía hidroeléctrica en todo el territorio nacional sin buscar otras alternativas complementarias, viables y seguras (como la utilización de la energía nuclear, que está muy cerca de ponerse en práctica en Argentina y Brasil, miembros de UNASUR) el país lo está pagando y con altos intereses. Todo lo contrario a lo que se espera de un “ahorro”.

Raúl Cazal
Le Monde diplomatique [edición venezolana]
Enero-febrero, 2010. No. 17-18.

1 De la Plaza, Salvador (1976). Economía minera y petrolera de Venezuela. Caracas: Fondo Editorial Salvador de la Plaza, pp.53-55.
2 EDELCA y CVG: Guri. Ver en http://www.youtube.com/watch? v=6mFo8xziOHU
3 Datos suministrados por la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).
4 Ob. cit.
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