6.9.10

Las fieras y Cristina

Es casi un lugar común dejar de mencionar al enemigo político como una manera de no darle tanta importancia a la que en realidad tiene y para de alguna manera mover alguna fibra en el inconsciente colectivo del lector. Es moneda corriente en las notas de opinión nacional, pero en Argentina las cosas llegan a tener un color más local porque hasta las notas “informativas”, a la hora de referirse a la presidenta Cristina Fernández, periódicos como La Nación y Clarín escriben “esposa del ex presidente Néstor Kirchner”. Es algo así como que Cristina —así, a secas— está de paso en la Casa Rosada. Al parecer, a ella nadie la eligió y que cuando habla, habla sola y en ese país nadie la escucha.

Recientemente, en cadena nacional por radio y televisión explicó cómo estos dos periódicos se hicieron de la empresa que produce el papel para la impresión de los periódicos nacionales en tiempos de la dictadura de Videla y Massera: Papel Prensa S.A.

Antes, Clarín publicó que “el Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa”. A lo que Fernández replicó en su discurso: “A confesión de parte, relevo de prueba”. Y ella coincide y lo dice sin tapujos a quienes son los accionistas mayoritarios —Clarín y La Nación— de la única empresa que produce en el país pasta celulosa para fabricar papel de periódicos, además de distribuir y comercializar. En pocas palabras, una empresa monopólica.

Ambos periódicos no han dejado de arremeter contra el Gobierno argentino y concluyen que el asunto es que Cristina no acepta las críticas y que su mandato es una “involución hacia un poder cada vez más autoritario y represivo”, finaliza el editorial titulado “La política del miedo”, de La Nación.

La amnesia es mala consejera para Clarín y La Nación. En sus páginas quedaron impresas su beneplácito por la política de Estado de Terror que llevó a cabo la dictadura cívico militar. No sólo fueron cómplices de las torturas, cárcel y desaparición, sino que la compra fraudulenta de Papel Prensa la lograron gracias a esta connivencia en donde el accionista mayoritario, David Graiver, muere "accidentalmente" y su viuda, Lidia Papaleo, es sometida para que venda las acciones a los periódicos antes mencionados. Mientras, sus familiares cercanos son secuestrados, torturados y llevados a Consejo de Guerra porque todos los que no estaban de acuerdo con los dictámenes de la dictadura eran montoneros (es decir "terroristas"). Una vez firmada la venta por casi un millón de dólares, cuatro veces menos de lo que valía la empresa, sólo le dieron un adelanto de 7 mil dólares y luego detienen a la viuda de Graiver, la torturan, la violan y queda encarcelada hasta que regresa la democracia. Todo para no pagar lo que restaba de la venta y para que tampoco quede la menor duda de con quién estaban tratando.

Actualmente el Grupo Clarín controla unas 300 empresas relacionadas con los medios de comunicación, entre periódicos, revistas, radios y televisoras. También cuenta como socio transnacional a Goldman Sachs, grupo inversor acusado de fraude por las hipotecas subprime. Instrumento que utilizó el mercado financiero de EEUU y global que llevó a la crisis bancaria de ese país y a la actual crisis económica mundial.

Héctor Magnetto fue uno de los artífices de la compra de Papel Prensa y su imán para los negocios lo mantiene como CEO del Grupo Clarín, mientras la accionista mayoritaria, Ernestina Herrera de Noble, se encuentra ocupada ocultando la identidad de sus hijos que se presume son de desaparecidos. Recientemente la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, Chicha Mariani, declaró que Marcela Noble podría ser su nieta Clara Anahí. Sobre esta denuncia los medios en Argentina mantienen un total silencio.

¿Hace falta decir quiénes son “Las fieras”?



Publicado en El Mundo Economía y Negocios, 6 de septiembre de 2010, pág 3.
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