10.5.11

Casa de Roque Dalton y otros lugares

Caracas, 10 May. AVN (Raúl Cazal).- Cuando supe de la existencia de Roque Dalton, hacía cuatro años que había sido asesinado. Me enteré por la tercera edición del libro Días y noches de amor y de guerra*, de Eduardo Galeano —premio Casa de las Américas en 1978—, que aunque Dalton se burló de la muerte que le habían sentenciado las dictaduras de El Salvador en dos oportunidades, la tercera fue la vencida y a traición.

A inicios de la década de los 80 leí sus poemas en Poesía trunca, una antología sobre la poesía latinoamericana revolucionaria, y más tarde cayó en mis manos Poesía, de Roque Dalton. Ambos libros fueron editados por Casa de las Américas y la selección de los poemas estuvo a cargo de Mario Benedetti.

Fue así como conocí al poeta salvadoreño y Casa de las Américas tenía mucho que ver. Primero fue su palabra impresa, luego su voz, que permanece en el Archivo de la Palabra y es difundida en CD bajo la colección “Palabra de esta América”.

Hace un año publicó de / sobre Roque Dalton que recoge materiales que aparecieron en su revista. Abre la edición con una entrevista inédita, grabada por Radio Habana Cuba y transmitida en 1963, en donde revela su transición del cristianismo al marxismo a sus dieciocho años mientras estudiaba en la Universidad Nacional de Chile.

También queda plasmado su regreso a El Salvador, los exilios, la defensa de la revolución cubana, la impresión que le causa la angustia vallejiana, y sus influencias: los cineastas Claude Chabrol y Francois Truffaut y los novelistas Ernest Hemingway y William Faulkner. Además de “la riqueza verbal y el tratamiento de la imagen y del personaje múltiple” que tiene la poesía de Saint John-Perse; el irrespeto de Jacques Prévert, como elemento perturbador “contra el orden establecido, contra lo sagrado”; y Henry Michaux, quien le descubrió el “campo de la imaginación”.

Fragmentos de “Para un poema en el centenario de Lenin” escritos en sus estadías en La Habana, Praga, París, La Habana, entre el otoño de 1966 y el verano de 1971, se presentan en un breve apartado de “Poesía”, para proseguir con “Narrativa” que reúne “Conferencia de Prensa” y “Dalton y Cía.”. Este último texto se lo envió desde Hanoi, Vietnam, al poeta cubano y director de la revista Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, según se corrobora en una correspondencia de 1973. El escrito era parte de una novela que hasta el momento se desconoce si el poeta salvadoreño llegó a culminar.

Las reflexiones sobre el papel del poeta y de la militancia política en América Latina están vertidas en “Ensayos”, que se entremezclan con los homenajes y sus críticas literarias. El análisis de Taberna y otros lugares en una conversación con Benedetti y su muerte el 10 de mayo de 1975, a manos de una fracción del Ejército Revolucionario del Pueblo ERP, es la parte final libro. Final que mantiene vivo al poeta, por lo escrito, por su vida, su compromiso y por la amistad que ha trascendido su trágico final, a pesar de sus asesinos que aún se mantienen impunes.

Cuando el poeta mexicano Efraín Huerta supo de la noticia del asesinato, escribió varios artículos lleno de indignación ante la infamia que corría para sustentar la muerte de Dalton: “El volante (del ERP) que tengo a la mano merece un breve examen, porque esa no es la forma en que escriben los revolucionarios”.

Casa de las Américas y los amigos de todos los rincones del continente conocían de las convicciones revolucionarias del poeta siempre sonriente para que intentaran matarlo moralmente y queda expresado en “Para Roque: El turno del ofendido”. La traición venía de otra lado y el tiempo demostró que sus asesinos no eran unos revolucionarios.


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* Editorial Laia, Barcelona, 1979.
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