31.12.09

Distancias invisibles

Invisible, de Paul Auster, es una novela y varias al mismo tiempo, como lo son muchas, sólo que ésta no tiene la pretención de ser una novela múltiple, sino un autor que pueden ser varios quienes escriben un mismo libro.

La más reciente obra de Auster transita sobre esa forma de pasar inadvertido mientras todo sucede en un instante, donde las historias están contadas desde diferentes puntos de vista y en un presente que se remonta a un pasado. Allí las vidas se cruzan en un momento y se vuelven a cruzar en forma de literatura mucho tiempo después, que es quizá una de las formas donde ser invisible toma sentido, en la escritura.

“El hecho de escribir sobre mí mismo en primera persona me había obligado a contenerme, haciéndome invisible, impidéndome encontrar lo que andaba buscando. Me hacía falta distanciarme, dar un paso atrás y crear un espacio entre mí mismo y el tema (que no era sino mi propia persona), así que volví al principio de la Segunda parte y empecé a escribirla en tercera persona”, es una de las pocas veces que explica el título del libro. Pero lo es en cierta medida.

El autor de La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada (pertenecientes a La trilogía de Nueva York) nos entrega esta nueva obra para dejarnos a la espera de una próxima novedad. Admito que leerlo puede generar cierta adicción. Por recomendación de Liliana Sáez hace más de una década, leí La trilogía… Ella, amante del cine, me dijo: ¿te gusta el road movie? Y respondí con una afirmación que quizá no fue muy convincente. Nunca me dijo cuál era la película con que estaba basada La música del azar y después continué con La invención de la soledad.

Smoke fue la película que me invitó a leer su obra y de allí en adelante no hay escapatoria con este escritor, guionista y director de cine. Las dos últimas obras, Un hombre en la oscuridad e Invisible, los obtuve apenas acababa de llegar a los mesones de las librerías. El primero fue en Ciudad de México, en la librería del Fondo de Cultura Económica que queda en la Colonia Condesa (para los que viven en DF o leyeron Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, pueden ubicarse en la zona).

El último, Invisible, fue parte de un trueque. Aproveché el viaje de una amiga a Buenos Aires y bastó que enviara una botella de Ron Aniversario para saciar la sed de Felipe Yapur y que él hiciera lo propio en retribución. Realmente el cuento no es así, pero no es necesario emborronar cuartillas…

1 comentario:

Flor dijo...

Para mí, vuelve a reelaborarse el tema del plagio. Es una novela plagiada por Jim con el permiso de la hermana del autor fallecido. Una novela conformada por retazos dos partes del autor, unas notas acomodadas por Jim sin que ello amerite ningún mérito y el toque final de un personaje secundario que termina narrando parte de la historia al compartir los apuntes de su diario íntimo. No logro descifrar el truco de Auster para que nos cause la adicción a sus novelas.