7.3.10

Una nueva amenaza se va a estrenar

Ya era hora de que Hollywood amenazara a Venezuela. No bastaba con los mensajes que directamente emanan del Gobierno de Estados Unidos (EEUU) o cualquiera de las organización que recibe fondos del Departamento de Estado o el Congreso estadounidense. Tampoco es suficiente, al parecer, que cerquen al país con bases militares y que desplacen tropas con intereses más que “humanitarios” en el Caribe. Ahora vienen con película de acción.

Para agosto de este año pretenden estrenar The Expendables, un film que tiene por argumento que un grupo de mercenarios debe derrocar a un “dictador” en América latina que viste uniforme verde militar y una boína roja. La misión, nada imposible, es secreta y el comando estará presto para combatir a otros gobiernos que respaldan estos “dictadores”.

Silvester Stallone, el mismo que personificó el delirio de Rambo y que nunca aceptó la derrota de su ejército en Vietnam, es el actor y director de esta invasión cinematográfica.


Los “enemigos” de Hollywood

La industria de Hollywood le ha rendido buenos frutos a la política estadounidense al enseñar a través de películas quién es el “enemigo”. Una vez caído el muro de Berlín, los comunistas ya no eran tanto problema. Los guiones debían tener un nuevo contrincante que amenazara su existencia —además de monstruos o grandes meteoritos— y su mira telescópica comenzó a señalar a los chinos, los coreanos (los del norte, por supuesto) o los musulmanes. Alguno de ellos debía rendirle frutos políticos, además del comercial.

El público estadounidense, por ejemplo, nunca se enteró de que en Nuestra América existían dictadores que respondían a los intereses del Pentágono. Cuando Fralnklin Delano Roosvelt dijo que Anastasio Somoza “puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, dio una línea de acción para que con sus hijos no se metan.

Durante la década de los sesenta hasta los ochenta del siglo XX los dictadores que estaban en su traspatio no eran mencionados en sus películas de entretenimiento y mucho menos había que derribarlos. Es por ello que en sus cintas cinematográficas no aparecen Alfredo Stroessner, que permaneció 35 años en el poder en Paraguay y que mantuvo en las cárceles a Antonio Maidana por más de 20 años –igual destino sufrieron Alfredo Alcorta, Julio Rojas y Dimas Acosta, entre muchos otros que tambien lucharon contra la dictadura stronista–; ni los Duvalier, que se declararon presidentes vitalicios en Haití. Tampoco pueden justificar en películas las invasiones, como la de República Dominicana, que derrocó al Gobierno constitucional de Juan Bosh para colocar a Joaquín Balaguer, un acólito del dictador Rafael Leonidas Trujillo.

Definitivamente, nunca fueron enemigos de la dictadura argentina que desapareció a 30 mil personas, ni de los crímenes que perpetó Augusto Pinochet en Chile, Argentina e incluso en su propias narices, Washington D.C., donde el diplomático Orlando Letelier –ministro de la Defensa del Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende– fue asesinado por un grupo coordinado por los ejércitos de las dictaduras de América del Sur conocido como Operación Cóndor.

¿Ficción?

The Expendables comenzó el rodaje en marzo de 2009 en Rio de Janeiro y Niteroi, Brasil, y terminó en abril, pero por algunos ajustes que debieron realizar en el guión, continuaron en mayo y concluyeron oficialmente la filmación en julio.

Mientras todo esto sucedía, en Honduras no podían esperar por la película y el guión lo pusieron en acción. Militares hondureños, en complot con políticos y jueces, con el apoyo de la base de EEUU en ese país, el 28 de junio de 2009 secuestraron al Presidente hondureño Manuel Zelaya, para luego desterrarlo. Algo similar hicieron con el presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, un 29 de febrero de 2004. Antes, en abril de 2002, el guión para Venezuela se estaba reescribiendo.

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