6.9.12

Todo tiene su final

por Manuel Parra Aguilar


Narrados mediante un tono confesional unas veces, y otras, a través de uno semejante al de una entrevista, los cuentos que integran Todo tiene su final pueden leerse como una interesante apuesta de Raúl Cazal (nacido en Paraguay en 1964, pero radicado en Venezuela desde 1975) por aludir al círculo finito desde el propio título del libro.

Lo anterior puede verse como un acierto, y la apuesta de Raúl Cazal lo confirma: crearse una cosmogonía completa en la lectura total del libro, aún cuando un cuento sea independiente del otro.

El retomar personajes para luego desarrollar sus historias le permite a Cazal crear un espacio en el que el mito y el apego a una veracidad narrativa conviven en el plano ficticio, ofreciendo así una conclusión, un final, para demostrar –según el argumento del autor– que efectivamente, todo tiene su final: “De tantas muertes que tuviste, ya nadie sabe a ciencia cierta si alguna vez exististe o si eran mentira tus muertes […] Pero está escrito, Derlis, que por más muerto que estés, debo matarte”, señala el narrador de “Derlis tiene su final”.

Los once cuentos del libro son atravesados en su eje por tres personajes míticos que dejan ver la pasividad en la cual se encuentra el desenfado (“Sonido bestial”, por ejemplo), la pasión, la violencia: Belkis, mujer y centro, nombre de la legendaria Reina de Saba, es el personaje sobre el cual gira gran parte de las narraciones, y sus satélites son Derlis, el deseado en el viaje fabuloso de vivir, y Rogelio Suárez, que es la corrosión, lo agresivo.

Envueltos bajo el manto temático de lo urbano, lo fantástico, estos cuentos también dejan ver la violencia en la atmósfera en la cual se desenvuelven los personajes. “Sombras nada más” y “La muerte se toma con soda” parecen confirmar lo anterior, debido a cierto humor y fábula negra que hay en ellos.

Todo tiene su final, incluso estos personajes que se niegan a morir y no se atreven a ser del todo ellos mismos, imitándose unos a otros, deambulando de un lado para otro, dejándose guiar por ese cauce que es la vida.

Otros libros de Raúl Cazal son el libro de cuentos El bolero se baila pegadito (1988), el libro de poemas Algunas cuestiones sin importancia (1994) y, junto con Freddy Fernández, el libro de ensayo A quién le importa la opinión de un ciego (2006).

Tomado de Letrarte
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