25.2.06

La búsqeda

Desde que existe internet y los motores de búsqueda como Yahoo y Google, uno nunca pierde el tiempo buscándose en la red. Siempre consigues algo nuevo o dasaparece algo que habías encontrado con anterioridad en búsquedas posteriores.

Si quieres conocer a alguien, quizá el primer lugar para conseguir alguna información es en internet. De vez en cuando me busco, no tan seguido. Todo depende del tamaño del ego que se tenga en ese momento.

El caso es coloqué en Google mi nombre y apellido y aparecen unas cuantas páginas donde aparece éste. Para mi sorpresa, conseguí que estaban subastando o vendiendo en Ebay mi libro Todo tiene su final. Este libro de relatos está agotado, pero dentro de poco aparecerá nuevamente una segunda edición "corregida, modificada y disminuida".

También me topé con un ensayo sobre la Narrativa paraguaya después de la dictadura. Este ensayo me llamó la atención porque hace una breve descirpción de la literatura paraguaya y se arriesga a decir cosas como estas:
Pero lo que caracteriza a la generación más joven es el cambio temático y la exploración del paisaje urbano, la modernidad y el género fantástico. En estos senderos sobresalen Raúl Cazal (Asunción, 1964) con El bolero de baila pegadito y Todo tiene su final; Michael Brunotte (Asunción, 1963) con Una herencia peligrosa; Andrés Colmán (Yhú, 1961) con El último vuelo del pájaro campana; y la literatura fantástica de Francesco Gallarini (Asunción, 1978) con Aventuras intergalácticas y La Clase.

Agradezco la mención que me hace Alexander Prieto Osorno, el autor del ensayo, pero confieso que yo no he escrito nada que se acerque a literatura paraguaya. El hecho de nacer en Paraguay nos hace intuir que cuando escribimos lo hacemos desde esas raíces. Quizá Todo tiene su final tiene esa mirada del extranjero sobre una realidad que pareciera serle ajena, como una vez me lo hizo saber Freddy Fernández.

Lo único que puedo afirmar es que cuando escribía Todo tiene su final tenía la necesidad de que el lector escuchara una voz, la del narrador que contaba historias tan inverosímiles que se parecían a la vida cotidiana en los barrios, el 23 de Enero, en Los Flores de Catia. No se si lo logré. Habría que preguntarle a los lectores.
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