3.10.06

Ni política, ni literatura. ¡¡¡Música!!!

Gracias a La merienda del Negro descubrí a un grupo musical que combina, mezcla y hace de las suyas para que dos corrientes que consideramos opuestos a simple oído suenen como si fueran hechos el uno para el otro. Les hablo de la música clásica* y la salsa y el grupo que hace posible que estos dos ritmos o como quiera que se llamen, es Klazz Brothers & Cuba Percussion. Es decir, la combinación o mezcla de un trío de alemanes y un par de cubanos.


Hace más de tres décadas me había maravillado con Sonido Bestial, de Richie Ray. Una pieza que en plena descarga, cuando está sonando como bestias, el solo de piano se lanza una melodía que siempre creí era de Chopin.

En aquella oportunidad pensé que podía ser un extracto de La Polonesa. Después me enteré que la pieza original siempre fue un extracto –o varios– y que nunca pudo culminarlo su creador. O por lo menos, de esto último estoy enterado.

En la Salsa han confluido más de un ritmo que le suponen opuesto, pero la riqueza de esta expresión musical es justamente esa posibilidad de confluir, mezclar, combinar hasta aquello que pareciera imposible.

Por ello, cuando escucho a estos alemanes y cubanos acompañados de la Müncher Rundfunkorchester y dirigida por Roger Epple, me sorprenden por la manera en que utilizan la estructura de piezas de Bach, Mozart, Beethoven o Litz para desprenderse con las congas y los timbales.

Después de haber escuchado Cinco Salsa, la Quinta Sinfonía de Beethoven ya no va a ser la misma. Al toque de las primeras notas de esta sinfonía, reflectivamente me llevarán a imitar a un congero. Y no me importará si desafino.

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* Seguro que El Perro Duque va a aullar: ¿Que quién me dice a mi que la salsa no es clásica? De todas maneras, Duque, te espero en la bajadita.
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