21.10.06

Ojo con las fotos

La fotografía nos interroga, “nos lee”, dice Juan José Millás en su libro Todo son preguntas.

En los periódicos, revistas y libros, ese álbum social y colectivo, encontraremos aquellas fotos que seguro no están en el familiar. En este último, generalmente, encontraremos los momentos felices. Mientras que en el social podemos encontrar los momentos trágicos, aquellos que nadie guarda en privado.

En un álbum familiar, por ejemplo, no se encuentra la foto de un velorio, mucho menos la de un entierro. Nadie quiere tener un recuerdo de la muerte. Pero sí del nacimiento de su hijo o del cumpleaños.

Recuerdo las palabras de una amiga que le decía a su esposo fotógrafo que para el momento del parto no se llevara su cámara profesional con película en blanco y negro, asa 400. Le exigió que se llevara una sencilla o desechable, con rollo a color y de asa 100. Ella no tenía nada en contra de sus fotos en blanco y negro, es más, le gustaba en demasía, era una de sus mejores promotoras de su trabajo, pero prefería tener un recuerdo a color de su primer parto. Aunque fuera por cesárea.

Pero de las fotos que habla Millás, es de aquéllas que aparecen en el álbum colectivo. Es así, que presenta 31 fotos en este libro y se interroga con igual número de textos que nos obliga a repensar lo que vemos. Que la foto no es sólo la foto, que ella nos habla sin decir una sola palabra. Es un ejercicio que muchos crearán que es visual, pero que tiene que ver más con el ejercico de la vida y del pesamiento.

4 comentarios:

Andre@ dijo...

Ahora si me pusiste a pensar... que dirán mis fotos de mi? jejeje
Una cosa si se: me encanta verlas y sonreir un instante recordando el momento...

JRD dijo...

Lo estuve ojeando (y además lo hojeé) a mediodía, cuando desperté de la pea (por cierto, Flor no me ofreció ni una panqueca, qué bolas, y yo hablando cosas bonitas de ella).

Es el clásico libro o iniciativa ante la cual uno dice "Coño, cómo no se me ocurrió a mí antes", o si uno es un ególatra de mierda: "Yo lo había pensado, pero lo dejé pasar". Excelente la crónica sobre René Zwellheger (creo que así es que se escribe).

Salú.

Raúl Cazal dijo...

Andrea, recordar y sonreir es una buena terapia.

JR, qué te puedo decir. Flor es una caja de sorpresas, mientras que el libro de Millás tiene esa rareza de sorprender.

JRD dijo...

No, es joda lo de Flor. Sí me ofreció el desayuno. Pero el estómago mío andaba en otras.