
Lo lamentable es que hay gente que lo llora y sigue pensando que hay que borrar del mapa a todos aquellos que piensen diferentes a ellos. Para muestra, va una foto de una abuela pinochetista y derechista. Las palabras sobran.
En los paquetes de té verde “Especias celestiales” figura una breve explicación de sus beneficios: “El té verde es una fuente natural de antioxidantes, que neutralizan las dañinas moléculas del cuerpo humano conocidas como radicales libres. Mediante la inhibición de los radicales libres, los antioxidantes ayudan a que el cuerpo mantenga su buena salud natural”. Mutatis mutandi, ¿no es la noción de totalitarismo uno de los principales antioxidantes ideológicos, cuya función ha sido durante toda su trayectoria la de inhibir los radicales libres y ayudar así al cuerpo social a mantener su buena salud política-ideológica?
A lo largo de toda trayectoria, el “totalitarismo” ha sido una noción ideológica que ha apuntalado la compleja operación de “inhibir los radicales libres”, de garantizar la hegemonía demoliberal; ha permitido descalificar la crítica de izquierda a la democracia liberal como el revés, el “gemelo” de las dictaduras fascistas de derechas. Y es inútil tratar de redimir el “totalitarismo” mediante su división en subcategorías (poniendo el acento en las diferencias entre la modalidad fascista y la comunista). Desde el momento en que uno acepta la noción de “totalitarismo” queda inserto firmemente en el horizonte democrático liberal.Durante la década de los años veinte del siglo pasado, Mussolini fue el primero que utilizó el término de “Estado total” “como una designación para la Italia fascista. No obstante, la noción de ‘totalitarismo’ fue eleborada por la crítica liberal”, acota el filósofo eslovenio Zizek.
Este libro pretende, pues, mostrar que la noción de totalitarismo, lejos de ser un concepto teórico efectivo, es una especie de subterfugio que, en lugar de permitirnos pensar, y obligarnos a adquirir una nueva visión de la realidad histórica que describe, nos descarga el deber de pensar e, incluso, nos impide activamente que pensemos.Zizek nos invita a que no nos dejemos chantajear por el advenimiento de un nuevo holocausto a fin de que renunciemos a cualquier compromiso radical porque la defensa de los liberales es mantener el orden existente y cualquier intento de cambiar las cosas, para estos, es peligroso e inaceptable.
La afirmación neoliberal de que cualquier proyecto político emancipatorio desemboca finalmente en alguna de las versiones de la dominación y el control totalitarios. De esta forma, el liberalismo consigue asociar los nuevos fundamentalismos étnicos y (lo que queda de) los proyectos emancipatorios de la izquierda, como si estas dos realidades estuvieran “intimamente relacionadas” y fueran dos caras de la misma moneda, ya que ambas aspiran el “control total”… (esa combinación es la nueva forma de la vieja noción liberal de que el fascismo y el comunismo son dos formas de la misma degeneración “totalitaria” de la democracia).
ch. | ||
1. f. Dígrafo que, por representar un solo sonido consonántico de articulación africada, palatal y sorda, como en mucho o noche, es considerado desde 1803 cuarta letra del abecedario español. Su nombre es che. | ||
ORTOGR. En la escritura es inseparable. |
...el fracaso material de su empresa de integración americana resulta hoy, desde la perspectiva secular, su mayor triunfo y su más incomparable título. Lo que pensó y lo que dijo sobre lo que él llamaba “la patria de los americanos” sigue teniendo el vallor planetario de una necesidad histórica. Podría decirse hoy, con más razón que nunca, que la disyuntiva para esta América no es otra cosa que realizar el proyecto bolivariano o resignarse al papel de comparsa en el drama del mundo.Si no fuera porque la revolución bolivariana ha retomado el discurso de la integración latinoamericana, las palabras de Úslar Pietri sonarían muy históricas, muy catedráticas, pero sobre todo, muy utópicas.
Partamos al encuentro de Bolívar para que, puesto a nuestra cabeza, nos guíe y conduzca por entre el laberinto de asechanzas y riesgos que amenazan nuestro porvenir de nación.
Venezuela no puede ser un capítulo transitorio de la leyenda de la riqueza petrolera en el mundo, sino la realización plenaria de la obligación que contrajo irrevocablemnte con el destino el día en que floreció de su gente Simón Bolívar.
Así de grande y de ineludible es el compromiso de honor que adquirimos todos los días de nacer venezolanos.
Altos Magistrados Constitucionales de la República.
Ciudadanos Senadores.
Ciudadanos Diputados.
A las puertas de la Soberanía Nacional está el Libertador. ¡No lo hagamos esperar!
Te escribo esta carta con el corazón estrujado. Me alejo del análisis frío y de la razón cínica que domina el comentario político occidental. Eres uno de los intelectuales judeo-israelitas -como te acostumbras clasificar para no olvidar que una quinta parte de los ciudadanos de Israel son árabes- más progresistas que conozco. Acepté gustoso la invitación que me hiciste para participar en el congreso que estás organizando en la Universidad de Tel Aviv. Me conmovió sobre todo el entusiasmo con que acogiste mi sugestión de que realizáramos algunas sesiones del mismo en Ramallah. Hoy escribo para decirte que, en conciencia, no podré participar en el congreso. Defiendo, como sabes, que Israel tiene derecho a existir como país libre y democrático, al igual que defiendo el mismo derecho para el pueblo palestino. "Olvido" con algo de mala conciencia que la Resolución 181 de las Naciones Unidas, de 1947, decidió la partición de Palestina entre un Estado judío (55 por ciento del territorio), un Estado palestino (44 por ciento) y una zona internacional (los lugares santos: Jerusalén y Belén) para que los europeos expiasen el crimen hediondo que habían cometido contra el pueblo judío. "Olvido" también que, después de 1948, la parte del Estado árabe disminuyó cuando 700 mil palestinos fueron expulsados de sus tierras y casas (llevándose consigo las llaves que muchos todavía conservan) y continuó disminuyendo en las décadas siguientes, no representando hoy más que 20 por ciento del territorio.
Al paso de los años he venido acumulando dudas acerca de que Israel acepte, en los hechos, la solución de los dos estados ante la proliferación de colonizadores, la construcción de infraestructura (carreteras, redes de agua y de electricidad), recortes al territorio palestino para servir a la colonización, los check points y, finalmente, la construcción del muro de Ariel Sharon a partir de 2002 (diseñado para robar más territorio a los palestinos, privarlos del acceso al agua y, de hecho, meterlos en un vasto campo de concentración). Las dudas están ahora disipadas después de los más recientes ataques en la faja de Gaza y de la invasión de Líbano. Es ahora cuando todo cobra sentido: la invasión y destrucción de Líbano en 1982 ocurrió en el momento en que Yasser Arafat daba señales de querer iniciar negociaciones, tal como la de ahora ocurre poco después de que Hamas y Fatah hubieran acordado la misma propuesta. Tal como están, fueron fabricados los pretextos para la guerra. Pero además de haber millares de palestinos secuestrados por Israel (incluyendo ministros de un gobierno democráticamente electo), ¿cuántas veces en el pasado se negoció el intercambio de prisioneros?
Mi querido Frank, tu país no quiere la paz, quiere la guerra porque no acepta los dos estados. Quiere la destrucción del pueblo palestino o, lo que es lo mismo, quiere reducirlo a grupos dispersos de siervos políticamente desarticulados, vagando como apátridas desarraigados en cuadrículas de terreno, bien vigilados. Para eso se da el lujo de destruir, por segunda vez, un país entero y cometer impunemente crímenes de guerra contra poblaciones civiles. Después de Líbano, seguirán Siria e Irán. Y después, fatalmente, se volverá el hechizo contra el hechicero y será el turno de tu Israel. Por ahora, tu país es el nuevo Estado paria, eximio en terrorismo de Estado, apoyado por un inmenso lobby comunicacional -que sofocantemente domina los diarios de mi país-, con la bendición de los neoconservadores de Washington y la vergonzosa pasividad de la Unión Europea. Sé que compartes mucho de lo que pienso y espero que comprendas que mi solidaridad para con tu lucha pasa por el boicot a tu país. No es una decisión fácil. Pero créeme que, al pisar la tierra de Israel, sentiría la sangre de los niños de
Gaza y de Líbano (un tercio de las víctimas) embarrando mis pasos y embargándome la voz.
* Doctor en sociología del derecho por la Universidad de Yale y profesor titular de la Universidad de Coimbra.
Traducción: Ruben Montedónico
Hola,El autor me respondió muy amable (no esperaba menos de él) y me invitó a discutir el tema al calor de unos vinos. No reproduzco su carta porque no estoy autorizado, pero esto fue lo que le contesté y agarré unos extractos de él (van en azul).
Me sorprendió tu artículo de este fin de semana porque utilizas la categoría “populismo de izquierda”, espero que en la próxima entrega no te anotes con aquello de “imperialismo venezolano”.
Desde que la Casa Blanca impuso el concepto de “populismo de izquierda”, porque vamos a estar claros, alguien lo impone, toda la oposición habla en esos términos para referirse a un Estado social o socialista que difiere del Estado liberal o capitalista.
Te recomiendo un libro, pequeño y sustancioso, de un francés que no habla de la CIA ni de la NED ("fantasmas de los populistas de izquierda"), pero si de los medios de comunicación: Pensamiento y acción, de Pierre Bourdieu (en Caracas lo puedes conseguir, lo publicó Monte Avila Editores). Allí vas a encontrar las pistas de cómo se impone una categoría a través de los medios de comunicación para desprestigiar a quienes creen que es posible un mundo mejor.
Pero así como te recomiendo un libro de un francés, también te recomiendo un informe del Pentágono. No se si tienes este documento Venezuela’s Hugo Chavez, Bolivarian Socialism, and Asymmetric Warfare, del Dr. Max G. Manwaring. Allí verás lo que piensan en Washington sobre la Revolución Bolivariana y, que coincidencia, también lo piensa la “sociedad civil” u oposición venezolana.
En este sitio www.strategicstudiesinstitute.army.mil/pubs vas a encontrar varios documento del Pentágono sobre Venezuela, como este: The Strategic Implications of the Rise of Populism in Europe and South America.
Buen provecho
R.
Como sé que va a ser difícil que nos tomemos un vino, me sorprenden varias cosas de tu respuesta. Trataré de responderte y estas son:
>Te soy sincero, me preocupa del asunto el uso de los fondos estatales
>de manera irracional, con fines políticos-ideológicos.
-¿Irracional? Eso es ponerse en el otro lado de la acera de una. Habría que preguntarse qué es ser racional. Y acaso ¿todos los fines no son políticos ideológicos? A mi me preocupa que la gente piense que los que somos de izquierda somos los únicos que tenemos ideología (y algunos creen que es ideología barata o betusta), y no se ponen a pensar que cuando dicen eso están pensando desde un punto de vista político e ideológico, que se lo inculcaron y fortalecieron en la escuela, el liceo y la universidad, pero quien ejerce mayor fuerza en este inculcamiento son los medios, eso es indudable.
Por ejemplo, no hay más poltíco ideológico decir que las ideas de Marx es una ideología atrasada, vieja, pero nadie recuerda que las ideas de Adan Smith y de David Ricardo son anteriores a Marx, escritas un siglo antes que las de él. Pero qué cosa, el liberalismo no es una idea atrasada. Es tan contemporánea que, al parecer, no hay ninguna duda.
Sobre ejemplos políticos ideológicos podemos hacer una larga lista. Una de las cosas que entendí de las lecturas de Savater es que uno tiene que aprender a ver quién es para ver a los otros. Y de Marx a vernos históricamente.
>Lo que me preocupa es que ese mundo mejor que se promete lo
>buscan por el camino que a mi corto entender, es el equivocado.
-Habría que pensar que entiende uno por mundo mejor. Yo no se a qué te refieres, lo que si puedo decirte es que algunos creen que mundo mejor o vivir mejor significa vivir el modo de vida americano, la comodidad, el individualismo, es decir, que “si uno tiene la dicha de vivir bien, todos lo demás pueden si le echan bolas como yo lo hice”. Y al final, todo depende del azar, de un golpe de suerte. Michael Houellebecq en su novela Ampliación del campo de batalla coloca a unos animales a discutir y llegan a la conclusión de que lo más parecido a la naturaleza es el capitalismo. No creo necesario explicar que allí el más fuerte se come al más débil.
El “mundo mejor” es la antítesis del capitalismo y de la fase superior, que es el imperialismo. Es la paz, la fraternidad, la solidaridad, donde lo más importante no es la transacción de dinero. Es decir, el mundo mejor no es ser ricos todos. Esta es una dicusión más larga y la dejo hasta aquí.
>¡Coño, perdimos el autobús otra vez!
>Y otra vez la culpa será de los gringos, los extranjeros o quien sea el
>chivo expiatorio.
Yo no se si es un sacrilegio pedirte que leas la Segunda Declaración de La Habana. En este discurso el pana Fidel, en 1962, no solo muestra cómo nosotros no tenemos cupo en ese autobús, sino que ahora se ha puesto más difícil. Y no es buscar chivos expiatorios porque ellos están a la vista. A la vista lo han puesto unas décadas después de Fidel el premio nobel Stiglitz, Neri, Blum, y ahora sorprende el libro Confessions of an Economic Hit Man, de John Perkins, en español se tradujo como Confesiones de un gangster económico y te puedes dar un banquete con una entrevista que le hicieron en el programa de Ammy Goodman-democracynow.
Como ves, tenemos varias cosas divergentes que compartir...
En la casa podemos tomarnos unos vinos tranquilamente. Tengo uno argentino que me lo traje en la maleta. Bien valdría la pena que nos lo tomáramos. Como decía el camarada Marx: «del capitalismo, sus mujeres y sus vinos».
Un abrazo
R.
Pero lo que caracteriza a la generación más joven es el cambio temático y la exploración del paisaje urbano, la modernidad y el género fantástico. En estos senderos sobresalen Raúl Cazal (Asunción, 1964) con El bolero de baila pegadito y Todo tiene su final; Michael Brunotte (Asunción, 1963) con Una herencia peligrosa; Andrés Colmán (Yhú, 1961) con El último vuelo del pájaro campana; y la literatura fantástica de Francesco Gallarini (Asunción, 1978) con Aventuras intergalácticas y La Clase.
LIBROS SIN CONCESIONES
En estos días Raúl Cazal, de la Editorial Comala, me ha pedido que le haga una lista de diez títulos que yo recomiende. Me ha dicho tajantemente: “hazme una lista, pero eso sí, sin concesiones”.
Los siguientes títulos cumplen claramente con esa condición, porque se los hemos querido conceder a mucha gente pero nadie los ha aceptado.
1.- El manual del levante. Pedro Chacín.
2.- Sarita, Sarita, tú eres bien bonita. Miguel James
3.- El bolero se baila pegaíto. Raúl Cazal
4.- La casa del hechicero. Freddy Fernández
5.- El manual del despecho. Gonzalo Fragui
6.- Zoonetos. Adelis León Guevara.
7.- Acantilado. Ryukichi Terao
8.- Crónicas de Acirema. Antonio Mora
9.- No hay mar que por bien no venga. José Lira Sosa
10. Peticiones osadas. Julio Jiménez.